NO PUEDO, ESTOY CUIDANDO A UN FAMILIAR

¿Cómo continuar con nuestra vida mientras se cuida a alguien más?

PENSAMIENTOSPREVENCIÓNCONOCERSE

Marcela Castro Nathé

8/10/20263 min read

La vida a veces nos pone en lugares que no imaginamos o que no planificamos. El cuidado de un ser querido es uno de ellos. El amor nos lleva a hacer todo lo posible por el otro, pero ¿qué pasa cuando el cuidado lleva más tiempo de lo pensado y uno aplaza su propia vida?

Este es un caso que encuentro muchas veces en pacientes que vienen muy justas de tiempo y a veces no pueden continuar con el tratamiento porque están al cuidado de un ser querido. Aclaro que todos pasamos o pasaremos por ese lugar, o casi todos y será por tiempos más cortos o largos; es una experiencia que se debe llevar a cabo y estar. Eso no está en cuestionamiento.

Lo que quiero compartir es ¿qué sucede con las personas que llevan mucho tiempo cuidando a alguien y se olvidan de sí mismas? He conocido a personas que han cuidado a alguien por más de 4 años. Al comienzo parece que las cosas tendrán tiempos más cortos, que todo va a mejorar, pero muchas veces eso no sucede y no nos damos cuenta del tiempo que va pasando y lo que vamos postergando. Se falta a una clase de yoga, se cancela la reunión con una amiga, se comienza a cambiar el horario de terapia, se comienzan a comer comidas preparadas y rápidas, se dedica menos tiempo a la salud personal. Muchas veces un dolor u otro síntoma físico nos lleva a frenar y parar sí o sí porque no nos queda otra opción. Entonces, se comienza a pensar y revaluar…

Nadie quiere dejar a un ser querido sin atender y sin acompañarlo, pero muchas veces no vemos las posibilidades que tenemos para que, quizás, el tiempo compartido sea menos en cantidad, pero mejor en calidad. Aquí el derivar es primordial, porque mucho de lo que creemos que “sólo yo lo puedo hacer” luego la vida nos demuestra que no es tan así… se puede dar vueltas a las cosas y que surja una nueva forma de pensar o de llevar a cabo una tarea, incluso si se pide a otro que la haga.

Lo que he aprendido con los años de experiencia y hablando con las pacientes, es que, ante una situación, una tiene que pensar en corto, mediano y largo plazo. Es decir, puedo por un mes mover una actividad en la que tenía continuidad, pero si sobre pasa el mes entonces hay que buscar alternativas y lo mismo si se puede prever que el cuidado será para un tiempo más largo. Por ejemplo, ver si alguien puede hacer la limpieza de la casa o si se pueden pedir viandas más saludables. También se puede pedir ayuda a otros familiares o seres queridos. Por otro lado, reconocer si una ha dejado de lado proyectos o actividades personales, esto es una alarma, porque con el tiempo no nos sentiremos bien y cada vez la energía será menor. Y como ya sabemos, para acompañar a otro, uno debe tener energía extra.

Entonces, lo que se puede hacer es elegir dos actividades (o tres) que no abandonemos, que sea nuestro “cable a tierra” nuestro encuentro con nosotras mismas, el hilo que nos una con quienes somos. Por ejemplo, puede ser una clase de baile, ir al cine, terapia o masajes (¡acupuntura también!)

Si se logran mantener esos espacios no nos alejaremos de nuestro centro, esos lugares nos permitirán cambiar la energía, pensar en otras cosas y conectar con otras emociones. Esto nos renueva para seguir adelante y poder acompañar de la mejor manera. También nos permite tomar distancia y ver otras posibilidades. Algo que nos parece imposible luego toma otra forma y ya no lo es. Por ejemplo, a veces parece imposible que alguien fuera de la familia cuide a nuestro ser querido, pero si uno cae a la cuenta de que de esa forma se mantiene una relación sana, de afecto y no de saturación, entonces tiene la fuerza para hacer el cambio.

Siempre el primer paso es el darse cuenta, reconocer dónde estoy parada y desde allí comenzar. A veces es coordinar una cita en alguna terapia ¡es el primer paso! Cada paso es importante porque es cambiar una estructura, una estructura que quizás lleva años.

Los resultados son siempre positivos, porque es un gran aprendizaje el cuidar a otros sin olvidar que debemos también cuidarnos a nosotros mismos.

Marcela.

NO PUEDO, ESTOY CUIDANDO A UN FAMILIAR

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Barcelona